Editorial 62

Entorno al fuego y los bochornos. Así ha venido marcada la actualidad en el último tramo de julio previo a la edición de este número estival, modificado a última hora tras asistir a noticias, algunas de las cuales han traspasado nuestro ámbito comarcal.

El incendio que se extendió desde Trebiño hasta terrenos de Urarte, Marquínez y Arluzea mantuvo en vilo a sus habitantes por el peligro real de que las llamas llegarían hasta las casas. Afortunadamente no hubo que lamentar males mayores a los de la quema de monte bajo en una extensión dentro de nuestros límites no concretada al cierre de esta edición. En ello tuvo una incidencia vital la actuación conjunta de los equipos de emergencias y bomberos llegados de distintas zonas, que actuaron de manera rápida y eficaz durante nueve horas junto con los vecinos de la zona y los voluntarios de Kanpezu.

El incendio, hay que recordar, no fue el único en Alava, donde varias zonas al norte también sufrieron los efectos de las llamas en un día, el del 22 de julio, de alto riesgo por las condiciones de temperatura, humedad y viento. Este riesgo extremo obligó a la Diputación alavesa a clausurar las barbacoas de los 29 parques naturales de la Red Nareak, uno de los puntos de concentración de vecinos y visitantes en verano y a donde precisamente Mendialdea se ha acercado para conocer cómo se vive y disfrutan estos días. Por ello es importante incidir, aunque sea desde esta última página de cierre de edición, en la prohibición actual y hasta nuevo aviso de hacer fuego en estas áreas, que ya tienen las parrillas precintadas y donde, por lo demás, los usuarios pueden disfrutar del resto de servicios. Unos espacios naturales que además desde este año muestran los primeros signos del cambio de imagen previsto por el Departamento foral de Administración Local, que se encarga de su mantenimiento. Entre los seis parques existentes en la Montaña y pertenecientes a esta red, Santa Teodosia, en Harana ha sido el primero en acoger las reformas de equipamientos. Entre ellos, elementos decorativos y barbacoas antichispas, como anticipo de otras actuaciones que tienden a mejorar la seguridad, la accesibilidad y prevenir incendios.

Y a otro “incendio” entre comillas con clara lectura de bochorno -sin ellas-, hemos podido asistir también este último mes en Urturi, donde se registraron incidentes violentos en la madrugada del día 19 con el impacto de un cohete pirotécnico en la casa de la presidenta de la Junta Administrativa y una trifulca posterior, que acabó con la regidora y su padre en el hospital con heridas de carácter leve tras el enfrentamiento con los autores del lanzamiento. Cuatro personas fueron detenidas y luego puestas en libertad por la Ertzaintza, acusadas de agresión de un hecho por el que se ha presentado denuncia. La violencia siempre será para Mendialdea algo reprobable en cualquiera de sus manifestaciones, dejando claro que a partir de ahí la Justicia y no esta revista será quien ponga o quite contenido a los hasta ahora “presuntos”. Lo que sí deja a las claras este hecho es que Urturi es una caldera avivada por rencillas de bandos casi históricas que, inconvenientemente para el desarrollo normal de un pueblo, influyen demasiado en la vida pública. La caldera ha explotado y en estos momentos el bochorno es mayúsculo.

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